Construiremos un mundo, Un mundo donde no broten verdes tallos asesinos, un mundo donde no azoten a obreros y campesinos, un mundo con mil caminos donde tranquilos andemos, un mundo donde cantemos nuestra hermosa realidad, un mundo con igualdad, donde todos gozaremos
viernes, 24 de mayo de 2013
HUGO CHÁVEZ Y EL PENSAMIENTO CRÍTICO
Santiago José Roca
Hugo Chávez y el Pensamiento Crítico. Con una recopilación de documentos sobre su recorrido político-intelectual
“… hay mucha gente que piensa y piensa y piensa y poco hace para hacer realidad lo que ha pensado; aquellos hombres (Bolívar y Martí) pensaron y se fueron a la batalla y murieron y dieron todo por la libertad y por llevar a la realidad sus ideas revolucionarias, sus ideas de justicia, de independencia y de libertad; pues vamos nosotros a estas nuevas batallas de hoy, no nos queda más alternativa que nutrirnos, prepararnos, pensar con ellos, por ellos, para ellos, para nuestros pueblos e irnos a las batallas políticas, a las batallas sociales, a las batallas económicas, a las batallas por la integración que hoy estamos retomando con mucha fuerza pero que vienen de allá, ya ellos lo habían señalado”
Hugo Chávez. Aló Presidente N° 49, 29 de Octubre de 2003.
El objetivo original de esta nota es hacer una recopilación de referencias de las palabras del Presidente venezolano Hugo Chávez, con el propósito de contribuir con el estudio de su recorrido político- intelectual a través de más de una década de expresión y de toda una vida de elaboración. Sin embargo, no podemos dejar pasar la oportunidad para realizar una breve reflexión sobre la trascendencia del pensamiento de Chávez para la manera de comprender la relación entre saber y poder en el siglo XXI, especialmente desde la perspectiva del Sur global.
Hugo Chávez es sin ninguna duda el primer gran exponente del pensamiento crítico latinoamericano en el siglo XXI. Con inusitada sagacidad, fue capaz de reunir la teoría y la reflexión con la práctica política, y fue notable su capacidad para generar acciones de gobierno sustentadas en una vocación popular, nacional, latinoamericanista y humanitaria. Esto es mucho más notable si tomamos en cuenta que los años 90 fueron especialmente difíciles para la izquierda como alternativa ideológica, lo cual condujo a “inventos” tales como la “Tercera Vía”, que fue un método “blando” para abrazar el neoliberalismo en auge, y que engendró un proceso de desnacionalización de la economía y la política en los países que participaron en el mismo. Durante esos años, fuera en Bolivia o Argentina, en España y Grecia, o en EEUU, la participación en temas políticos y económicos fue arrancada de manos de los Pueblos, para ser otorgadas a los agentes de las elites financieras. La crisis sistémica que vive la economía capitalista mundial en la actualidad es la mayor expresión actual de este proceso.
Entre tanto, en Venezuela se aprobaba una Constitución que consagra la participación popular en todos los asuntos de interés nacional y, especialmente, marca la obligación de conformarse como un Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia, una conceptualización del Estado que directamente reta al fudamentalismo liberal y que establece la necesidad de que el Estado mantenga su posición como garante de los derechos integrales de los ciudadanos. Además, se desplegaron sendos Proyectos de Desarrollo Económico y Social de la Nación, en los cuales se concentraba la formulación de líneas estratégicas que apuntaron al desarrollo integral del ser humano, dentro del horizonte de construcción de la soberanía política de la Nación y la creación de un sistema para la inclusión social. La emergencia del concepto de Socialismo del Siglo XXI fue el resultado de la búsqueda de proporcionar un horizonte teórico a las acciones del gobierno en el contexto de vacío ideológico impulsado por el neoliberalismo, pero también como expresión de la voluntad de generar acciones políticas firmemente atadas a otra racionalidad, más atenta a las necesidades y aspiraciones de los Pueblos que a las imposiciones del mercado. De ahí que la idea de Socialismo Bolivariano se encuentre más cerca de la noción de Buen Vivir que a cualquiera de las dogmáticas surgidas en el Siglo XX.
Y decíamos que Hugo Chávez es uno de los mayores exponentes del pensamiento crítico, porque logró ver que todos los ámbitos del quehacer humano tienen sentido político, y que el ser humano debe ser objeto central de reflexión. Esto es importante sobre todo cuando los centros académicos y comunicacionales pretenden que sigamos la senda del fundamentalismo económico neoliberal, con destrucción del concepto de ciudadanía y la muda aceptación de una “globalización” hegemónica de acuerdo con los valores e intereses de la economía occidental.
En contraste, el pensamiento de Hugo Chávez se encuentra referenciado en su propio momento y lugar, pero sobre todo, se identifica plenamente con las vicisitudes de las masas sociales de cuya concurrencia es resultado. De este modo, la voz de Chávez fue expresión de los oprimidos del planeta: emergió de lo que él mismo llamó “las catacumbas del Pueblo” y se alzó con potencia esclarecedora y con un significativo potencial contrahegemónico. Por eso también era despreciado por los centros de poder, y las empresas de comunicación que les sirven a éstos pusieron todo su empeño en calificarlo como un tirano cuando en realidad fue el gran impulsor de un proyecto emancipador.
Así, Hugo Chávez generó un pensamiento emplazado geopolíticamente y de fuerte contenido latinoamericanista y anticolonialista. Su propuesta de unidad latinomericana no hace otra cosa en rescatar la visión certera de que América Latina – como los países del Sur Global – deben formar un ente geopolítico autónomo y soberano como medio para integrarse en igualdad de condiciones en el sistema internacional. Esto contrasta con todo el pensamiento integracionista de corte liberal, el cual crea distinciones entre integración económica y cultural, y es de corte eminentemente neocolonial. Así, si el pensamiento unionista de Bolívar encuentra su antagonista en la Doctrina Monroe, y el de José Martí en la Enmienda Platt, el de Chávez se encarna en la oposición al ALCA, el más portentoso intento de crear un mercado único en la región (o lo que es decir, un desbocadero para la sobreproducción de mercancía estadounidense). En un sentido afirmativo, el interés unionista se encuentra también en la creación de un conjunto de organizaciones (ALBA, UNASUR) y, sobre todo, en el impulso de una racionalidad significativamente diferente en las relaciones internacionales, basada en la complementariedad, en la reciprocidad y en la solidaridad. En comparación con el destemplado unilateralismo estadounidense de principios de siglo, la geopolítica de Chávez representó un fuerte apoyo a la multipolaridad y a un orden global fundado en el reconocimiento y en el respeto mutuo.
Pero decíamos que Hugo Chávez es uno de los más grandes exponentes del pensamiento crítico, además, porque esta conciencia geopolítica de mira anticolonial se encuentra en la esencia de las orientaciones de Chávez en materia de conocimiento, ciencia y tecnología. De allí que se empeñara en promover políticas científico-tecnológicas orientadas a dar respuesta a las necesidades sociales. Como alguna vez dijo: “Debemos avanzar hacia una explosión masiva del conocimiento, de tecnología, de innovación, en función de las necesidades sociales y económicas del país y de la soberanía nacional”.
Algunas acciones que mostraron dicha orientación fueron el impulso de las Redes Socialistas de Innovación Productiva, la creación del Proyecto Infocentro y del Proyecto Canaima, entre muchas otras, las cuales se sustentan en la obligación de democratizar las políticas educativas y tecnológicas a través de la socialización de los recursos, de los procesos y de los productos de desarrollo. Con esto se desplegaba una visión estratégica: “Para que el Pueblo se concrete en fuerza real debe tener, primero que nada, conciencia; y para que el pueblo tenga conciencia debe tener conocimiento y cultura”.
Así mismo, Chávez fue un promotor del conocimiento y de la cultura libre, con la formulación de decretos orientados a la adopción del software libre como herramienta del Estado venezolano, la creación de diferentes organismos para el desarrollo e investigación de políticas públicas basadas en el conocimiento libre; pero sobre todo, como hemos dicho, a través de la democratización de la política científico-tecnológica. En una oportunidad afirmó:
“Esto de la propiedad intelectual no es más que una trampa, de los países, que bueno, se desarrollaron, y ahora, ¡esto es mío!, es la expresión del egoísmo capitalista. El conocimiento no puede ser privatizado. El conocimiento es universal como la luz del sol. Nadie puede decir esta luz del sol es mía, yo la guardo aquí, o como el viento, como el agua de los ríos. Entonces hay que desarrollar eso de la apropiación y la adaptación: ¿Cómo la realizamos?, ¿cómo la entregamos?, ¿cómo hacemos?, ¿cómo garantizamos el acceso al conocimiento?”
En sus disertaciones sobre el tema, Chávez recordaba constantemente al argentino Oscar Varsavsky, quien en sus libros hace una crítica al “cientificismo” como forma de organización del trabajo científico-tecnológico en la relación de América Latina con el mundo, y que propone, en contraste con los modos neocolonial y desarrollista de comprender – de practicar – la generación de conocimientos, un modo creativo, fundado en la generación de capacidades endógenas, la atención de necesidades localizadas y en la guía de un proyecto político consensuado nacionalmente. ¿Acaso puede imaginarse mejores antídotos contra el neoliberalismo académico – la mercantilización del saber y del hacer – que se encuentra en crisis en el ámbito de la creación de conocimiento científico en el mundo “desarrollado”? Con ello mostraba también una forma de resistencia a lo que Edgardo Lander ha llamado “la ciencia neoliberal”, y que no es otra cosa que la expansión de un modo “geopolíticamente neutro” (es decir, colonialista), de concebir las relaciones de saber-poder entre el Norte y el Sur. Y con conciencia del papel revolucionario del conocimiento, declaró una vez: “Nunca tendrá el pueblo poder económico hasta que no sea el dueño de los factores de la producción: tierra, maquinaria, tecnología, conocimiento, capital, trabajo”.
Un académico como Boaventura de Sousa Santos (quien por cierto recibió el Premio Internacional Simón Bolívar al Pensamiento Crítico), preocupado por la emergencia de otra forma de conocimiento y por la superación de las limitaciones de la racionalidad cientificista moderna, señala en uno de sus libros que existe una crisis de la epistemología dominante. Dicha epistemología se encuentra caracterizada por el interés en el control empírico de los fenómenos sociales y naturales; y está basada en la reducción analítica de las cualidades de los fenómenos, su traducción a magnitudes cuantificadas, y la búsqueda de un saber basado en principios universales. Una nueva clase de epistemología debería buscar la superación del positivismo a través de un conocimiento que integre diferentes dimensiones del saber, la localización del conocimiento sin renunciar a su proyección hacia el saber global, el cierre de la brecha artificial entre el sujeto que conoce y el objeto de conocimiento, y la separación entre conocimiento común y conocimiento especializado, en pos de la búsqueda de un nuevo sentido común y de una ciencia no aislada. En resumen, se trata de fundar un conocimiento que tenga conciencia de sus bases histórico-culturales y de sus límites epistemológicos, orientado a dar respuestas a necesidades del bienestar humano más allá de restringirse a la predicción y el control de los fenómenos empíricos.
Hugo Chávez promovió esta clase de epistemología y la reflejó en sus propias disertaciones. Defendió la importancia del sujeto de conocimiento a través de la observación de sus características históricas, y sirvió de apoyo al diálogo entre diferentes culturas cognitivas: “El pueblo es sabio, aquí deben venir los campesinos a discutir con ustedes, no creamos que los investigadores somos una elite, los pensadores; no, no, la sabiduría del pueblo es fundamental para alimentar estos procesos si queremos hacer una revolución de verdad. La sabiduría popular no tiene límites”. También destacó la importancia del saber para la constitución del sujeto como agente histórico: “La educación, el conocimiento, permitirá el crecimiento de ciudadanos libres, respetuosos de las leyes y de los derechos de los otros”; y en especial tocó el conocimiento como medio para la creación de conciencia: “La conciencia es eso: conocimiento, más nada”; y “la conciencia no es sino el conocimiento, y en este caso de la historia, de la verdadera historia de nuestros pueblos”.
Su pensamiento y su acción siempre se orientó a romper las ataduras de la analítica de la racionalidad científica moderna, a partir de una holística que trascendiera dicotomías como sujeto-objeto, teoría-práctica, conocimiento-crítica o ciencia-cultura. La analítica positivista, propia del pensamiento moderno, es conveniente para definir una jerarquía de conceptos que permitan un arreglo de los fenómenos sociales de acuerdo con la voluntad de un poder hegemónico. En cambio, la holística crítica se orienta a buscar relaciones entre diferentes aspectos de un fenómeno y se articula mejor con políticas de orientación contrahegemónica (la tensión entre analítica y holística es una contradicción constante de las relaciones culturales de occidente con las culturas no occidentales).
En suma, el reconocimiento del carácter complejo y multidimensional de los fenómenos sociales permitió que Chávez rechazara la lógica fragmentaria y mecanicista de las disciplinas académicas occidentales, hoy día tan criticada por los teóricos del “pensamiento complejo” y de la “sociología del riesgo”, y que tan a la mano se encuentra de las lógicas mercantilistas y coloniales. Además, Chávez contribuyó siempre a romper la disciplina que impone el conocimiento especializado en cuanto a temas, programas y definición de roles, tal como se mostró en sus intervenciones. Sin embargo, su pensamiento no fue tanto una elaboración racionalizada de una nueva clase de epistemología, como su propia expresión explosiva y su puesta en escena en el contexto de la geopolítica mundial y de la política nacional. Después de todo, fue más un estadista que un pensador abstracto.
Desde el Sur, un pensamiento orientado hacia la emancipación cognitiva de los Pueblos no puede concebirse de otros modo sino como anticolonialista. El pensamiento y la acción de Hugo Chávez abarcó esas líneas y muchas más, porque estaba en su raíz el reconocimiento del sujeto como agente cognoscente, práctico y volitivo de la transformación de su propia realidad histórica. Nos invitó a superar los paradigmas de la Sociedad de la Información y del Conocimiento, fundados en las transformaciones del capitalismo de las últimas décadas, y orientados a su profundización, para invocar la creación de una sociedad creativa y creadora; una sociedad en la cual una epistemología incluyente ayudaran a fundamentar proyectos científicos-tecnológicos que respondieran a las necesidades de un Proyecto Nacional (sobre esta materia puede verse un discurso del 2006, el cual se ha titulado La Sociedad del Talento). Y continuó siendo anticolonialista, porque ayudó a que su Pueblo tomara conciencia de la importancia de su participación en la creación de cultura y en la determinación de las relaciones de poder.
En el momento en que el ser humano comienza a decir “Yo soy…” como reacción ante una identidad impuesta, comienza a ser libre. Pero si luego comienza a decir “Nosotros somos…” comienza a serlo mucho más. Chávez logró que los venezolanos se comprendieran como integrantes de una comunidad política nacional con un sentido de futuro compartido, en tiempos de la bancarrota intelectual y moral de las clases dirigentes – clientelas de los intereses capitalistas –, y del vacío ideológico del supuesto “fin de las ideologías” y de la “postmodernidad”. Ayudó a que se concibieran como integrantes de una “Patria”, concepto olvidado ya en los países que han abrazado el universalismo occidental. Y lo hizo como dirigente y como educador, guiando a su Pueblo de batalla en batalla mientras le recordaba una y otra vez que el conocimiento y los valores sociales son las directrices de una Nación; como emulando a Bolívar quien escribió: “Moral y Luces son los polos de una República, Moral y Luces son nuestras primeras necesidades”. Sus ejemplos transcendieron fronteras y llegaron a nutrir las luchas de otros Pueblos.
Por todo lo anterior, podemos volver a repetir con mucha mayor convicción, que Hugo Chávez es el primer gran exponente latinoamericano del pensamiento crítico en el siglo XXI.
Referencias
Chávez, H. (2010) La Sociedad del Talento. Discurso pronunciado el 10 de noviembre de 2007. Mérida: Centro Nacional de Desarrollo e Investigación en Tecnologías Libres. Disponible en: http://www.cenditel.gob.ve/files/pagina/album/libro/LaSociedadTalento.pdf
De Sousa Santos, B. (2009). Una epistemología del Sur. México, Siglo XXI – CLACSO.
Lander, E. (2005) “La Ciencia Neoliberal”. Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales. Mayo. Vol. 11. No. 2. Caracas.
Varsavsky, O. (2006). Hacia una Política Científica Nacional. Caracas: Monte Ávila Editores.
Anexo: Documentos para el estudio del Pensamiento de Hugo Chávez
Hemos tratado de hacer una recopilación de documentos con las palabras de Hugo Chávez. Como toda recopilación, es arbitraria y puede ser ampliada consultando otras fuentes. Casi todos los documentos se encuentran disponibles en la página web del Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Información (http://www.minci.gob.ve/). Recomendamos la creación de repositorios digitales de estos documentos, para evitar que su conservación repose solamente en algunos archivos digitales, pero sobre todo como herramienta para todos aquellos que piensan que otro mundo es posible.
1. El Libro Azul
2. Palabras de Abril 2002
3. Nuevo Mapa Estratégico
4. Sólo el Socialismo salvará a la especie humana
5. Vengo a denunciar 200 años de agresión
6. Discurso en la Sexagésima Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas Nueva York, 15 de septiembre de 2005
7. Aló Presidente Teórico 1. Las Comunas y los cinco frentes para la Construcción del Socialismo
8. Aló Presidente Teórico 2. Propiedad Social
9. Aló Presidente Teórico 3. El PSUV, la militancia y el papel de la juventud
10. Aló Teórico 4. La Fuerza Armada Nacional Bolivariana y la batalla de las ideas
11. Aló Presidente Teórico N°5 . La doctrina militar bolivariana y el poder nacional
12. Aló Teórico 6: Lanzamiento del Sistema de Formación Socialista Simón Rodríguez
13. La Revolución Bolivariana ante la ONU
14. La Sociedad del Talento
15. Primer Congreso Extraordinario del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)
16. La militancia y el PSUV en la Construcción del Socialismo
17. Desde la primera Línea
18. El socialismo del siglo XXI: Hugo Chávez
19. Frases I Hugo Chávez Frías
20. Frases II Hugo Chávez
21. De la propiedad privada a la social. Transición al socialismo
22. Apliquemos las “tres erres” al cuadrado
23. A los trabajadores y trabajadoras
24. Las Campañas Admirables del Presidente Hugo Chávez
25. Pensamientos del Presidente Chávez
26. Radicalmente bolivariano, antiimperialista y revolucionario
27. Golpe de timón
28. “Patriotas de Venezuela: Rodilla en Tierra”. Alocución del presidente Chávez del 08 de diciembre de 2012
Fuentes generales:
Programa “Aló Presidente”. http://alopresidente.gob.ve/
Sistema Bolivariano de Comunicación e Información. http://www.minci.gob.ve
Nota: publicado con el mismo título el 18/03/2013, en: http://www.aporrea.org/ideologia/a161668.html
Fuente: http://reflexiontecnologica.wordpress.com/2013/03/19/hugo-chavez-y-el-pensamiento-critico/
Hugo Chávez y el Pensamiento Crítico. Con una recopilación de documentos sobre su recorrido político-intelectual
“… hay mucha gente que piensa y piensa y piensa y poco hace para hacer realidad lo que ha pensado; aquellos hombres (Bolívar y Martí) pensaron y se fueron a la batalla y murieron y dieron todo por la libertad y por llevar a la realidad sus ideas revolucionarias, sus ideas de justicia, de independencia y de libertad; pues vamos nosotros a estas nuevas batallas de hoy, no nos queda más alternativa que nutrirnos, prepararnos, pensar con ellos, por ellos, para ellos, para nuestros pueblos e irnos a las batallas políticas, a las batallas sociales, a las batallas económicas, a las batallas por la integración que hoy estamos retomando con mucha fuerza pero que vienen de allá, ya ellos lo habían señalado”
Hugo Chávez. Aló Presidente N° 49, 29 de Octubre de 2003.
El objetivo original de esta nota es hacer una recopilación de referencias de las palabras del Presidente venezolano Hugo Chávez, con el propósito de contribuir con el estudio de su recorrido político- intelectual a través de más de una década de expresión y de toda una vida de elaboración. Sin embargo, no podemos dejar pasar la oportunidad para realizar una breve reflexión sobre la trascendencia del pensamiento de Chávez para la manera de comprender la relación entre saber y poder en el siglo XXI, especialmente desde la perspectiva del Sur global.
Hugo Chávez es sin ninguna duda el primer gran exponente del pensamiento crítico latinoamericano en el siglo XXI. Con inusitada sagacidad, fue capaz de reunir la teoría y la reflexión con la práctica política, y fue notable su capacidad para generar acciones de gobierno sustentadas en una vocación popular, nacional, latinoamericanista y humanitaria. Esto es mucho más notable si tomamos en cuenta que los años 90 fueron especialmente difíciles para la izquierda como alternativa ideológica, lo cual condujo a “inventos” tales como la “Tercera Vía”, que fue un método “blando” para abrazar el neoliberalismo en auge, y que engendró un proceso de desnacionalización de la economía y la política en los países que participaron en el mismo. Durante esos años, fuera en Bolivia o Argentina, en España y Grecia, o en EEUU, la participación en temas políticos y económicos fue arrancada de manos de los Pueblos, para ser otorgadas a los agentes de las elites financieras. La crisis sistémica que vive la economía capitalista mundial en la actualidad es la mayor expresión actual de este proceso.
Entre tanto, en Venezuela se aprobaba una Constitución que consagra la participación popular en todos los asuntos de interés nacional y, especialmente, marca la obligación de conformarse como un Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia, una conceptualización del Estado que directamente reta al fudamentalismo liberal y que establece la necesidad de que el Estado mantenga su posición como garante de los derechos integrales de los ciudadanos. Además, se desplegaron sendos Proyectos de Desarrollo Económico y Social de la Nación, en los cuales se concentraba la formulación de líneas estratégicas que apuntaron al desarrollo integral del ser humano, dentro del horizonte de construcción de la soberanía política de la Nación y la creación de un sistema para la inclusión social. La emergencia del concepto de Socialismo del Siglo XXI fue el resultado de la búsqueda de proporcionar un horizonte teórico a las acciones del gobierno en el contexto de vacío ideológico impulsado por el neoliberalismo, pero también como expresión de la voluntad de generar acciones políticas firmemente atadas a otra racionalidad, más atenta a las necesidades y aspiraciones de los Pueblos que a las imposiciones del mercado. De ahí que la idea de Socialismo Bolivariano se encuentre más cerca de la noción de Buen Vivir que a cualquiera de las dogmáticas surgidas en el Siglo XX.
Y decíamos que Hugo Chávez es uno de los mayores exponentes del pensamiento crítico, porque logró ver que todos los ámbitos del quehacer humano tienen sentido político, y que el ser humano debe ser objeto central de reflexión. Esto es importante sobre todo cuando los centros académicos y comunicacionales pretenden que sigamos la senda del fundamentalismo económico neoliberal, con destrucción del concepto de ciudadanía y la muda aceptación de una “globalización” hegemónica de acuerdo con los valores e intereses de la economía occidental.
En contraste, el pensamiento de Hugo Chávez se encuentra referenciado en su propio momento y lugar, pero sobre todo, se identifica plenamente con las vicisitudes de las masas sociales de cuya concurrencia es resultado. De este modo, la voz de Chávez fue expresión de los oprimidos del planeta: emergió de lo que él mismo llamó “las catacumbas del Pueblo” y se alzó con potencia esclarecedora y con un significativo potencial contrahegemónico. Por eso también era despreciado por los centros de poder, y las empresas de comunicación que les sirven a éstos pusieron todo su empeño en calificarlo como un tirano cuando en realidad fue el gran impulsor de un proyecto emancipador.
Así, Hugo Chávez generó un pensamiento emplazado geopolíticamente y de fuerte contenido latinoamericanista y anticolonialista. Su propuesta de unidad latinomericana no hace otra cosa en rescatar la visión certera de que América Latina – como los países del Sur Global – deben formar un ente geopolítico autónomo y soberano como medio para integrarse en igualdad de condiciones en el sistema internacional. Esto contrasta con todo el pensamiento integracionista de corte liberal, el cual crea distinciones entre integración económica y cultural, y es de corte eminentemente neocolonial. Así, si el pensamiento unionista de Bolívar encuentra su antagonista en la Doctrina Monroe, y el de José Martí en la Enmienda Platt, el de Chávez se encarna en la oposición al ALCA, el más portentoso intento de crear un mercado único en la región (o lo que es decir, un desbocadero para la sobreproducción de mercancía estadounidense). En un sentido afirmativo, el interés unionista se encuentra también en la creación de un conjunto de organizaciones (ALBA, UNASUR) y, sobre todo, en el impulso de una racionalidad significativamente diferente en las relaciones internacionales, basada en la complementariedad, en la reciprocidad y en la solidaridad. En comparación con el destemplado unilateralismo estadounidense de principios de siglo, la geopolítica de Chávez representó un fuerte apoyo a la multipolaridad y a un orden global fundado en el reconocimiento y en el respeto mutuo.
Pero decíamos que Hugo Chávez es uno de los más grandes exponentes del pensamiento crítico, además, porque esta conciencia geopolítica de mira anticolonial se encuentra en la esencia de las orientaciones de Chávez en materia de conocimiento, ciencia y tecnología. De allí que se empeñara en promover políticas científico-tecnológicas orientadas a dar respuesta a las necesidades sociales. Como alguna vez dijo: “Debemos avanzar hacia una explosión masiva del conocimiento, de tecnología, de innovación, en función de las necesidades sociales y económicas del país y de la soberanía nacional”.
Algunas acciones que mostraron dicha orientación fueron el impulso de las Redes Socialistas de Innovación Productiva, la creación del Proyecto Infocentro y del Proyecto Canaima, entre muchas otras, las cuales se sustentan en la obligación de democratizar las políticas educativas y tecnológicas a través de la socialización de los recursos, de los procesos y de los productos de desarrollo. Con esto se desplegaba una visión estratégica: “Para que el Pueblo se concrete en fuerza real debe tener, primero que nada, conciencia; y para que el pueblo tenga conciencia debe tener conocimiento y cultura”.
Así mismo, Chávez fue un promotor del conocimiento y de la cultura libre, con la formulación de decretos orientados a la adopción del software libre como herramienta del Estado venezolano, la creación de diferentes organismos para el desarrollo e investigación de políticas públicas basadas en el conocimiento libre; pero sobre todo, como hemos dicho, a través de la democratización de la política científico-tecnológica. En una oportunidad afirmó:
“Esto de la propiedad intelectual no es más que una trampa, de los países, que bueno, se desarrollaron, y ahora, ¡esto es mío!, es la expresión del egoísmo capitalista. El conocimiento no puede ser privatizado. El conocimiento es universal como la luz del sol. Nadie puede decir esta luz del sol es mía, yo la guardo aquí, o como el viento, como el agua de los ríos. Entonces hay que desarrollar eso de la apropiación y la adaptación: ¿Cómo la realizamos?, ¿cómo la entregamos?, ¿cómo hacemos?, ¿cómo garantizamos el acceso al conocimiento?”
En sus disertaciones sobre el tema, Chávez recordaba constantemente al argentino Oscar Varsavsky, quien en sus libros hace una crítica al “cientificismo” como forma de organización del trabajo científico-tecnológico en la relación de América Latina con el mundo, y que propone, en contraste con los modos neocolonial y desarrollista de comprender – de practicar – la generación de conocimientos, un modo creativo, fundado en la generación de capacidades endógenas, la atención de necesidades localizadas y en la guía de un proyecto político consensuado nacionalmente. ¿Acaso puede imaginarse mejores antídotos contra el neoliberalismo académico – la mercantilización del saber y del hacer – que se encuentra en crisis en el ámbito de la creación de conocimiento científico en el mundo “desarrollado”? Con ello mostraba también una forma de resistencia a lo que Edgardo Lander ha llamado “la ciencia neoliberal”, y que no es otra cosa que la expansión de un modo “geopolíticamente neutro” (es decir, colonialista), de concebir las relaciones de saber-poder entre el Norte y el Sur. Y con conciencia del papel revolucionario del conocimiento, declaró una vez: “Nunca tendrá el pueblo poder económico hasta que no sea el dueño de los factores de la producción: tierra, maquinaria, tecnología, conocimiento, capital, trabajo”.
Un académico como Boaventura de Sousa Santos (quien por cierto recibió el Premio Internacional Simón Bolívar al Pensamiento Crítico), preocupado por la emergencia de otra forma de conocimiento y por la superación de las limitaciones de la racionalidad cientificista moderna, señala en uno de sus libros que existe una crisis de la epistemología dominante. Dicha epistemología se encuentra caracterizada por el interés en el control empírico de los fenómenos sociales y naturales; y está basada en la reducción analítica de las cualidades de los fenómenos, su traducción a magnitudes cuantificadas, y la búsqueda de un saber basado en principios universales. Una nueva clase de epistemología debería buscar la superación del positivismo a través de un conocimiento que integre diferentes dimensiones del saber, la localización del conocimiento sin renunciar a su proyección hacia el saber global, el cierre de la brecha artificial entre el sujeto que conoce y el objeto de conocimiento, y la separación entre conocimiento común y conocimiento especializado, en pos de la búsqueda de un nuevo sentido común y de una ciencia no aislada. En resumen, se trata de fundar un conocimiento que tenga conciencia de sus bases histórico-culturales y de sus límites epistemológicos, orientado a dar respuestas a necesidades del bienestar humano más allá de restringirse a la predicción y el control de los fenómenos empíricos.
Hugo Chávez promovió esta clase de epistemología y la reflejó en sus propias disertaciones. Defendió la importancia del sujeto de conocimiento a través de la observación de sus características históricas, y sirvió de apoyo al diálogo entre diferentes culturas cognitivas: “El pueblo es sabio, aquí deben venir los campesinos a discutir con ustedes, no creamos que los investigadores somos una elite, los pensadores; no, no, la sabiduría del pueblo es fundamental para alimentar estos procesos si queremos hacer una revolución de verdad. La sabiduría popular no tiene límites”. También destacó la importancia del saber para la constitución del sujeto como agente histórico: “La educación, el conocimiento, permitirá el crecimiento de ciudadanos libres, respetuosos de las leyes y de los derechos de los otros”; y en especial tocó el conocimiento como medio para la creación de conciencia: “La conciencia es eso: conocimiento, más nada”; y “la conciencia no es sino el conocimiento, y en este caso de la historia, de la verdadera historia de nuestros pueblos”.
Su pensamiento y su acción siempre se orientó a romper las ataduras de la analítica de la racionalidad científica moderna, a partir de una holística que trascendiera dicotomías como sujeto-objeto, teoría-práctica, conocimiento-crítica o ciencia-cultura. La analítica positivista, propia del pensamiento moderno, es conveniente para definir una jerarquía de conceptos que permitan un arreglo de los fenómenos sociales de acuerdo con la voluntad de un poder hegemónico. En cambio, la holística crítica se orienta a buscar relaciones entre diferentes aspectos de un fenómeno y se articula mejor con políticas de orientación contrahegemónica (la tensión entre analítica y holística es una contradicción constante de las relaciones culturales de occidente con las culturas no occidentales).
En suma, el reconocimiento del carácter complejo y multidimensional de los fenómenos sociales permitió que Chávez rechazara la lógica fragmentaria y mecanicista de las disciplinas académicas occidentales, hoy día tan criticada por los teóricos del “pensamiento complejo” y de la “sociología del riesgo”, y que tan a la mano se encuentra de las lógicas mercantilistas y coloniales. Además, Chávez contribuyó siempre a romper la disciplina que impone el conocimiento especializado en cuanto a temas, programas y definición de roles, tal como se mostró en sus intervenciones. Sin embargo, su pensamiento no fue tanto una elaboración racionalizada de una nueva clase de epistemología, como su propia expresión explosiva y su puesta en escena en el contexto de la geopolítica mundial y de la política nacional. Después de todo, fue más un estadista que un pensador abstracto.
Desde el Sur, un pensamiento orientado hacia la emancipación cognitiva de los Pueblos no puede concebirse de otros modo sino como anticolonialista. El pensamiento y la acción de Hugo Chávez abarcó esas líneas y muchas más, porque estaba en su raíz el reconocimiento del sujeto como agente cognoscente, práctico y volitivo de la transformación de su propia realidad histórica. Nos invitó a superar los paradigmas de la Sociedad de la Información y del Conocimiento, fundados en las transformaciones del capitalismo de las últimas décadas, y orientados a su profundización, para invocar la creación de una sociedad creativa y creadora; una sociedad en la cual una epistemología incluyente ayudaran a fundamentar proyectos científicos-tecnológicos que respondieran a las necesidades de un Proyecto Nacional (sobre esta materia puede verse un discurso del 2006, el cual se ha titulado La Sociedad del Talento). Y continuó siendo anticolonialista, porque ayudó a que su Pueblo tomara conciencia de la importancia de su participación en la creación de cultura y en la determinación de las relaciones de poder.
En el momento en que el ser humano comienza a decir “Yo soy…” como reacción ante una identidad impuesta, comienza a ser libre. Pero si luego comienza a decir “Nosotros somos…” comienza a serlo mucho más. Chávez logró que los venezolanos se comprendieran como integrantes de una comunidad política nacional con un sentido de futuro compartido, en tiempos de la bancarrota intelectual y moral de las clases dirigentes – clientelas de los intereses capitalistas –, y del vacío ideológico del supuesto “fin de las ideologías” y de la “postmodernidad”. Ayudó a que se concibieran como integrantes de una “Patria”, concepto olvidado ya en los países que han abrazado el universalismo occidental. Y lo hizo como dirigente y como educador, guiando a su Pueblo de batalla en batalla mientras le recordaba una y otra vez que el conocimiento y los valores sociales son las directrices de una Nación; como emulando a Bolívar quien escribió: “Moral y Luces son los polos de una República, Moral y Luces son nuestras primeras necesidades”. Sus ejemplos transcendieron fronteras y llegaron a nutrir las luchas de otros Pueblos.
Por todo lo anterior, podemos volver a repetir con mucha mayor convicción, que Hugo Chávez es el primer gran exponente latinoamericano del pensamiento crítico en el siglo XXI.
Referencias
Chávez, H. (2010) La Sociedad del Talento. Discurso pronunciado el 10 de noviembre de 2007. Mérida: Centro Nacional de Desarrollo e Investigación en Tecnologías Libres. Disponible en: http://www.cenditel.gob.ve/files/pagina/album/libro/LaSociedadTalento.pdf
De Sousa Santos, B. (2009). Una epistemología del Sur. México, Siglo XXI – CLACSO.
Lander, E. (2005) “La Ciencia Neoliberal”. Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales. Mayo. Vol. 11. No. 2. Caracas.
Varsavsky, O. (2006). Hacia una Política Científica Nacional. Caracas: Monte Ávila Editores.
Anexo: Documentos para el estudio del Pensamiento de Hugo Chávez
Hemos tratado de hacer una recopilación de documentos con las palabras de Hugo Chávez. Como toda recopilación, es arbitraria y puede ser ampliada consultando otras fuentes. Casi todos los documentos se encuentran disponibles en la página web del Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Información (http://www.minci.gob.ve/). Recomendamos la creación de repositorios digitales de estos documentos, para evitar que su conservación repose solamente en algunos archivos digitales, pero sobre todo como herramienta para todos aquellos que piensan que otro mundo es posible.
1. El Libro Azul
2. Palabras de Abril 2002
3. Nuevo Mapa Estratégico
4. Sólo el Socialismo salvará a la especie humana
5. Vengo a denunciar 200 años de agresión
6. Discurso en la Sexagésima Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas Nueva York, 15 de septiembre de 2005
7. Aló Presidente Teórico 1. Las Comunas y los cinco frentes para la Construcción del Socialismo
8. Aló Presidente Teórico 2. Propiedad Social
9. Aló Presidente Teórico 3. El PSUV, la militancia y el papel de la juventud
10. Aló Teórico 4. La Fuerza Armada Nacional Bolivariana y la batalla de las ideas
11. Aló Presidente Teórico N°5 . La doctrina militar bolivariana y el poder nacional
12. Aló Teórico 6: Lanzamiento del Sistema de Formación Socialista Simón Rodríguez
13. La Revolución Bolivariana ante la ONU
14. La Sociedad del Talento
15. Primer Congreso Extraordinario del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)
16. La militancia y el PSUV en la Construcción del Socialismo
17. Desde la primera Línea
18. El socialismo del siglo XXI: Hugo Chávez
19. Frases I Hugo Chávez Frías
20. Frases II Hugo Chávez
21. De la propiedad privada a la social. Transición al socialismo
22. Apliquemos las “tres erres” al cuadrado
23. A los trabajadores y trabajadoras
24. Las Campañas Admirables del Presidente Hugo Chávez
25. Pensamientos del Presidente Chávez
26. Radicalmente bolivariano, antiimperialista y revolucionario
27. Golpe de timón
28. “Patriotas de Venezuela: Rodilla en Tierra”. Alocución del presidente Chávez del 08 de diciembre de 2012
Fuentes generales:
Programa “Aló Presidente”. http://alopresidente.gob.ve/
Sistema Bolivariano de Comunicación e Información. http://www.minci.gob.ve
Nota: publicado con el mismo título el 18/03/2013, en: http://www.aporrea.org/ideologia/a161668.html
Fuente: http://reflexiontecnologica.wordpress.com/2013/03/19/hugo-chavez-y-el-pensamiento-critico/
Unidad de la izquierda para conducir las luchas del pueblo
Ruy Mauro Marini
Fuente: Correo de la Resistencia, órgano del Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Chile en el exterior, número 2, agosto de 1974, (Editorial).
Cuando esta publicación salga a circulación, se estará planteando para la izquierda chilena su tercera reunión en el exterior. En la primera, llevada a cabo en Roma a fines de 1973, los altos dirigentes de los partidos populares chilenos establecieron niveles básicos de acuerdo para su actuación en el plano de la solidaridad internacional y llevaron a cabo su primer intercambio colectivo sobre los problemas políticos que debían enfrentar a raíz del golpe gorila de septiembre. En la segunda, efectuada en París a principios de febrero pasado, la izquierda chilena pudo definir mejor sus puntos de convergencia sobre la táctica y las formas de lucha contra la Junta militar, precisó más sus acuerdos respecto a la manera de encauzar la solidaridad internacional hacia el pueblo chileno y puso en pie un órgano permanente, con sede en Roma, integrado por todos los partidos.
Sin embargo, los avances logrados en el exterior, aunque limitados e inferiores a lo que se podría haber alcanzado, no han tenido una correspondencia rigurosa en el interior del país. Es cierto que se ha ido constituyendo allí con fuerza creciente un movimiento popular de resistencia, por la base, que hace temblar a los gorilas. Pero a nivel de directivas, más allá de contactos bilaterales entre partidos (y no entre todos), no ha cristalizado una dirección unitaria, un frente político capaz de orientar y encauzar la disposición de lucha de las bases. Se ha visto incluso surgir iniciativas desafortunadas, que intentan recomponer grupos en el seno mismo de la izquierda, que más que unirla contribuyen a fragmentarla. El repudio provocado por tales iniciativas en las bases de la izquierda y en las directivas de la mayoría de sus partidos indican felizmente que esos intentos están destinados de antemano al fracaso.
En el origen de esa situación, están en definitiva las divergencias sobre la posición frente al Partido Democratacristiano. En este número indicamos, con abundancia de detalles, las razones por las cuales los revolucionarios no podemos aceptar una alianza con el partido de los Aylwin y los Frei, quienes colaboran objetivamente con la Junta gorila. Ello no quiere decir, ni mucho menos, que no estemos abiertos a un trabajo solidario con los cristianos progresistas que militan en el PDC, así como siempre lo hemos estado a la unidad con todos los partidos de izquierda (véase “Pauta para unir fuerzas”, publicada en el suplemento especial del "Correo de la Resistencia", No. l). Más aún: nuestros esfuerzos en pro de la creación del Frente Político de la Resistencia han empezado el mismo 11 de septiembre y los hemos desarrollado con una inflexible tenacidad.
Urge la unidad
En este momento, en que se plantea la tercera reunión de la izquierda, el MIR no ha vacilado en enviar al exterior a uno de sus militantes más destacados: Edgardo Enríquez, miembro de la Comisión Política del partido. Su presencia en la tercera reunión es una demostración de la importancia que atribuimos a la misma y del esfuerzo desplegado a costa de riesgos y dificultades para burlar la vigilancia policial, por llevar a los dirigentes de la izquierda chilena en el exilio una información más detallada de lo que ocurre en Chile y un planteamiento más acabado en nuestros argumentos en favor de la constitución de dicho Frente.
Esos argumentos son muchos. Limitémonos aquí al más importante: el factor tiempo. Un año después del golpe de Estado, la izquierda chilena no ha logrado todavía unificar criterios, aunar fuerzas y ponerse decididamente, como un solo bloque, al frente de las luchas parciales que están librando la clase obrera y sus aliados. Peor todavía: está regalando al enemigo el tiempo necesario para sobrellevar el periodo más difícil, el de su implantación en el país tanto en el plano político como económico.
En el seno de la izquierda, siguen operando las viejas ilusiones sobre el peso y la importancia de las contradicciones interburguesas y de los conflictos en el seno de las fuerzas armadas. El MIR no ignora la importancia de esos elementos para el desarrollo de la Resistencia popular, pero tampoco alimenta ilusiones. Sólo un fuerte movimiento de resistencia, dirigido por la clase obrera y que agrupe a los más amplios sectores del pueblo, puede agudizar esas contradicciones y hacerlas estallar en favor del campo revolucionario. Una oposición burguesa que no se vea forzada a tomar en cuenta al movimiento popular es no solo una oposición débil, sino sobre todo una oposición lista a convertirse en fuerza de apoyo y colaboración. El ejemplo brasileño en este caso es decidor.
Continuar luchando
Al proponer a las fuerzas de izquierda y progresistas del país la formación del Frente Político de la Resistencia, el MIR pretende facilitar el desarrollo unitario de la Resistencia popular y proporcionarle condiciones para pasar a las formas superiores de combate, que serán aquéllas que, en definitiva, derribarán al régimen del gran capital nacional y extranjero, expresado actualmente por la Junta gorila. Sabemos que esta es una condición fundamental para que la lucha del pueblo logre sus objetivos con el mínimo de sacrificios. Pero sabemos también que, de no lograrla de inmediato, nuestro deber es seguir impulsando —como lo hemos hecho hasta ahora— el desarrollo del movimiento de resistencia por la base. Solo esto permitirá pasar mañana (un mañana que se hace cada día más cercano) a las formas armadas de enfrentamiento a la dictadura militar.
La tarea del compañero Edgardo Enríquez no se limita, por tanto, a participar en la tercera reunión de la izquierda chilena, sino también a activar el movimiento de solidaridad con la lucha que ya está librando el pueblo de Chile. En particular, esa tarea asume el carácter de impulsar la solidaridad con el MIR, el cual sigue actuando valerosamente en Chile, bajo la conducción de su secretario general, camarada Miguel Enríquez, como un solo cuerpo, desde su dirección hasta la militancia de base.
La primera etapa que nos habíamos dado —reagrupar al movimiento obrero y en torno a él a las capas pobres de la ciudad y del campo, así como a la pequeña burguesía empobrecida— avanza rápidamente hacia su término, sobre la base de la formación de los Comités de Resistencia Popular. Esto nos permite encarar ya más directamente la etapa que habrá de seguir, la de la propaganda armada, cuyo propósito es elevar el nivel de combatividad popular hasta llegar a la lucha armada de masas. Para esto, necesitarnos más que nunca el apoyo militante de las fuerzas revolucionarias y progresistas del exterior.
Trabajando por la unidad de la izquierda y del pueblo, desarrollando el trabajo de masas, preparando la lucha armada y activando la solidaridad internacional con Chile es como entendemos nuestras tareas actuales y es así como las estamos cumpliendo.
Unidad Latinoamericana
LLEGAMOS AL BICENTENARIO CON UNA HISTORIA DE LUCHAS POR LA UNIDAD: LA UNIDAD AHORA ES NUESTRA EXIGENCIA
Luis Alberto Terroba
“Mientras luchan separados son derrotados juntos”. Tácito
La falseada historia oficial surgida a partir de la caída del proyecto Bolivariano en 1830 se derrumba a pedazos bajo el desprestigio de su propia falacia. La poderosa idea de la Nación Latinoamericana se abre paso al impulso de los tiempos y las necesidades de los Pueblos.
Las veinte colonias surgidas tras la tragedia de los revolucionarios del s. XIX comienzan a retomar el destino en sus propias manos, y cada vez resulta más claro que la elección es entre un destino de pueblos sometidos por su división o pueblos libres por la fuerza de su unidad.
La historia oficial que encerró a cada revolucionario en las celdas fronterizas de cada país ha sido demolida por las nuevas corrientes del pensamiento y la investigación. La revolución de Caracas en 1810 salvada por un chileno; la revolución chilena de 1810 con la participación de un peruano, un boliviano y un argentino; un boliviano como primer presidente argentino; un argentino como primer presidente peruano; un venezolano primer presidente de Bolivia; un venezolano primer presidente de Ecuador y de Colombia; un Carrera o un Artigas como caudillos federales en el Río de la Plata y tantos ejemplos del mismo tono, han abierto paso a aquella verdad enunciada por Manuela Sáenz: “Nací al sur del Ecuador, y mi Patria es toda Sudamérica”, y la verdad de que nuestra Nación comienza en el Río Bravo y se extiende hasta el Polo Sur está inscripta no solo como idea, sino como idea buscada por la realidad bajo los golpes de la necesidad de quinientos millones de latinoamericanos.
Más allá de las eventuales heroicidades individuales las guerras al servicio del interés extra americano no son motivo de orgullo para los pueblos, sino más bien de su vergüenza. Y bajo esa lógica comienzan a aparecer los hechos que son verdadero motivo de orgullo para cada país y para todo el continente.
¿Quién se enorgullece hoy de una guerra de la Triple Alianza, que por otra parte jamás tuvo el apoyo de los Pueblos arreados a participar, que eliminó al heroico Paraguay y dejó a la Argentina la fiebre amarilla? ¿Qué orgullo puede desprenderse de una guerra que dejó a Bolivia, Perú y Chile los muertos y lisiados y a los ingleses el salitre?¿Qué orgullo nació de la Guerra del Chaco Paraguayo realizada en representación de la Standard Oil y la Royal Dutch Shell?
¿Qué chileno o peruano puede no estar orgulloso de la victoria peruano-chilena en la guerra contra España de 1868? ¿Qué venezolano, ecuatoriano, peruano, argentino, colombiano, boliviano, uruguayo o chileno puede no estar orgulloso de la sangre derramada a lo largo del continente por la triunfante independencia y la derrotada unidad, comenzada por el grito rebelde de un descendiente de incas y una primera victoria alcanzada por un presidente negro, consumada por un ejército compuesto de soldados de todas las regiones bajo el mando del general José Antonio de Sucre en Ayacucho?
La Unidad Nacional Latinoamericana no se funda en ningún ejemplo externo. A diferencia de la Comunidad Europea, en que naciones diferentes se unen en un interés común, Latinoamérica es un Nación artificialmente dividida que necesita unirse para que su pueblo se realice en la universalidad de naciones. Nuestra historia es común, nuestras desgracias son comunes, nuestro idioma es común, nuestras necesidades son comunes, comunes han sido nuestros enemigos y común es su victoria o su derrota. Como la unidad de árboles que se desarrollaron separados, nuestra unidad se encuentra en lo más profundo, las raíces, y en lo más elevado, la copa.
Mientras América Latina permaneció o permanece separada, extraña es su política. A intereses extraños respondieron sus dictaduras y a intereses extraños respondieron muchas de sus llamadas “democracias dependientes”, anteponiendo lo instrumental a lo estratégico determinante, que no es otra cosa que la Unidad Nacional. Afuera se utilizó nuestro oro, nuestro cobre, nuestros minerales, nuestros alimentos y nuestros ahorros y por intereses extraños murieron nuestros compatriotas.
Nuevos vientos soplan en la Patria de Lautaro, Carrera, O´Higgins, Manuel Rodríguez, Artigas, Tupac Amaru, Atahualpa, Cuautemoc, Bolívar, Juana Azurduy, Manuela Sáenz, San Martín, Solano López, Morazán, Hidalgo, Morelos, Barrios y la lista interminable de patriotas que lucharon por la unidad. El transcurso de la historia ha diluido diferencias, pero ha conservado el término con que todos ellos se identificaron: el ser americanos.
Doscientos años han cabalgado las caballerías americanas en cada país por recuperar su destino, innumerables hombres y Movimientos de toda ideología han caminado los caminos de la Patria Grande por un lugar para sus Pueblos: desde Zapata al MNR boliviano de 1952; desde el APRA del Perú al panameño Torrijos; desde el chileno Ibáñez al brasileño Vargas; desde Perón al guatemalteco Jacobo Arbenz; desde el socialista Allende al nacionalista Velazco Alvarado, y no existieron fronteras para que la chilena Gabriela Mistral realizara una heroica campaña en defensa del torturado patriota puertorriqueño en la cárcel de Atlanta, Pedro Albizu Campos.
Latinoamérica a diferencia de los opulentos del mundo, no llega a la unidad fundada en su desarrollo económico, no estamos divididos por ser subdesarrollados, sino que somos subdesarrollados por estar divididos, y por lo tanto no es la fuerza del mercado el principio rector, sino la fuerza de nuestra necesidad de supervivencia fundada en la conciencia y el sentido de pertenencia a una misma Nación lo que impulsa a los hombres a actuar en esa dirección.
Eliminar las fronteras interiores, tener una única moneda, vincular la Nación por todos los medios económicos, desde empresas comunes a políticas externas comunes, sistemas educativos comunes a capacidad de trabajar común, asentadas en una cultura, una historia, un objetivo y una necesidad común, son el requisito indispensable de nuestra supervivencia como Pueblo. Todo nos une, nada de nuestro interés nos separa, la Unidad será nuestra victoria y la sobrevivencia de la división será nuestro fracaso.
La Unidad no será una obra de arriba hacia abajo, sino la creación desde cada lugar, porque bien sabido es, que el fuego para calentar, debe venir desde abajo.
Ese ha sido el pedido durante doscientos años. En el bicentenario debe ser nuestra exigencia irrenunciable. A los tibios que piden prudencia y espera, sólo cabe contestar con las palabras de Bolívar en la sociedad de Agricultura: “¿Tenemos que esperar doscientos años más?”. No señores, la respuesta es una sola: La Unidad ahora, ya y sin excusas. Los Estados Unidos de Sudamérica no son una entelequia, son una necesidad vital para el Pueblo Latinoamericano. Nacional Latinoamericana es nuestra historia, nuestros héroes, nuestra cultura y nuestro idioma: comunes deben ser nuestras empresas, nuestros sindicatos, nuestra educación, nuestra moneda y nuestra política exterior.
El Extranjero habita al norte del Río Bravo, al este del Atlántico y al oeste del Pacífico, esas son nuestras fronteras reales, y compatriotas somos todos los que estamos dentro de ellas. La Nación Unida, con soberanía, riqueza y justicia, es el prerrequisito de un solo Pueblo Libre, como la división ha sido el prerrequisito de la esclavitud común. Si las oligarquías crearon veinte colonias, sólo el Pueblo construirá una Patria para Todos, que será Latinoamérica o no será nada.
jueves, 23 de mayo de 2013
Pensamiento de Fidel Castro Ruz sobre el Desarme Nuclear
Leyde E. Rodríguez Hernández
Rebelión
Texto completo de la intervención en el Taller sobre Desarme Nuclear, celebrado el 12 de marzo de 2013, en la Asociación Cubana de las Naciones Unidas (ACNU).
La idea del desarme nuclear es de larga data en el pensamiento político de Fidel Castro Ruz. La dimensión de su humanismo universalista radica en la prédica incansable por la salvación del planeta y todo lo creado por el hombre: una maravillosa y única especie capaz de “pensar la paz y el desarme”.
Las concepciones expuestas por Fidel relacionadas con el desarme nuclear, constituyen un amplio acervo político que nos introduce en la compresión de la compleja realidad política y económica internacional, conscientes de los graves peligros y amenazas que acechan la supervivencia de la especie humana.
Es importante enmarcar los enfoques de Fidel, sobre la paz y el desarme nuclear, en la tradición de la cultura política cubana, que tiene en el ideario martiano el principal sostén de la justicia social, la cultura de paz -con dignidad-y una vocación en la que “Patria es humanidad, es aquella porción de la humanidad que vemos más de cerca, y en que nos tocó nacer.”ii
Y por ser en la que nos tocó nacer hay para con ella un deber más inmediato. Es, además, la que conocemos mejor y por la que podemos trabajar con mayor efectividad, pero siempre con la conciencia de que es solamente una parte del todo. Es lícito y necesario que se ayude a levantar una parte del todo como contribución a la obra mayor de alzar a la humanidad. En la búsqueda de la integración y el equilibrio en la política regional e internacional frente a la creciente codicia, prepotencia y agresividad del imperialismo norteamericano, que - como un aldeano vanidoso- desestima que las armas del juicio vencen a las otras muy poderosas proporcionadas por las nuevas tecnologías aplicadas a los destructivos armamentos de los tiempos modernos.
La Revolución cubana, de Martí a Fidel, ha demostrado que trincheras de ideas, valen más que trincheras de piedras.iii El contenido ético-humanista del pensamiento político de Fidel, como forjador de la Revolución cubana, es expresión de continuidad del ideario martiano, y se nos muestra en sus múltiples discursos, artículos, entrevistas, mensajes y declaraciones publicadas en la prensa escrita durante décadas de bregar revolucionario por Cuba y la humanidad.
El paradigmaiv Marxista–Leninista está presente en la obra de Fidel concerniente a la paz, contra la carrera armamentista y el desarme nuclear. Los principios teóricos y metodológicos marxistas aparecen en cada uno de los análisis que realiza; ya sea de manera explícita sobre las causas históricas, políticas, económicas, tecnológicas y científicas del surgimiento y desarrollo de las armas nucleares, de las guerras actuales, así como de manera implícita, en sus estudios sobre los problemas globales que amenazan la perpetuación y el avance de la civilización.
Ese conjunto de principios conforman la base teórica de sus proyecciones políticas sobre la paz y el desarme nuclear, resultando de utilidad para la formación de las nuevas generaciones de cubanos, los estudios académicos y la orientación de la opinión pública internacional, en cuanto al curso de las acciones para alcanzar el desarme nuclear.
Las valoraciones de Fidel referidas al desarme nuclear son identificables en los múltiples discursos pronunciados desde 1959, en Cuba y en el extranjero, y en una serie de recientes reflexiones publicadas bajo el rótulo del “compañero Fidel”, que arrojan un acumulado de propuestas paradigmáticas que nutren los objetivos de la política exterior cubana en un período histórico en que la política ha tomado un extraordinario alcance global, con sus consecuencias para todas las naciones e individuos, al margen del tipo de régimen socio-económico de sus respectivas sociedades y de la posición geográfica en que se encuentren.
Como planteamientos a favor del desarme y en su crítica a los monopolios que controlan la industria armamentista y a los peligros de una guerra nuclear, Fidel, en el discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 26 de septiembre de 1960, expresó: "ahora, ¿cuáles son las dificultades del desarme? ¿Quiénes son los interesados en estar armados? Los interesados en estar armados hasta los dientes son los que quieren mantener las colonias, los que quieren mantener sus monopolios, los que quieren conservar en sus manos el petróleo del Medio Oriente, los recursos naturales de América Latina, de Asia, de África; y que, para defenderlos, necesitan la fuerza. Y ustedes saben perfectamente que en virtud del derecho de la fuerza se ocuparon esos territorios y fueron colonizados; en virtud del derecho de la fuerza se esclavizó a millones de hombres. Y es la fuerza la que mantiene esa explotación en el mundo. Luego, los primeros interesados en que no haya desarme son los interesados en mantener la fuerza, para mantener el control de los recursos naturales y de las riquezas de los pueblos, y de la mano de obra barata de los países subdesarrollados. (…)
Luego, los colonialistas son enemigos del desarme. Hay que luchar con la opinión pública del mundo para imponerles el desarme, como hay que imponerles, luchando con la opinión pública del mundo, el derecho de los pueblos a su liberación política y económica.
Son enemigos del desarme los monopolios, porque además de que con las armas defienden a esos intereses, la carrera armamentista siempre ha sido un gran negocio para los monopolios. Y, por ejemplo, es de todos sabido que los grandes monopolios en este país duplicaron sus capitales a raíz de la Segunda Guerra. Como los cuervos, los monopolios se nutren de los cadáveres que nos traen las guerras.
Y la guerra es un negocio. Hay que desenmascarar a los que negocian con la guerra, a los que se enriquecen con la guerra. Hay que abrirle los ojos al mundo, y enseñarle quiénes son los que negocian con el destino de la humanidad, los que negocian con el peligro de la guerra, sobre todo cuando la guerra puede ser tan espantosa que no queden esperanzas de liberación, de salvarse, al mundo"v
Como hemos visto, el pensamiento de Fidel es expresión de una ética progresista y revolucionaria, que se propone no solo interpretar la problemática internacional, sino transformarla con una profunda inspiración emancipadora. Pero esta visión redentora choca directamente con la posibilidad de la autodestrucción del planeta, por el estallido de una devastadora guerra nuclear o el paulatino daño que produce al ecosistema el acelerado cambio climático mundial.
La amenaza de una guerra nuclear y el cambio climático global son el resultado directo de un inusitado e irracional modo de producción capitalista que en el siglo XX, y hasta hoy, exacerbó un armamentismo que tomó su mayor auge en el contexto de un Complejo Militar-Industrial estadounidense cada vez más y más imponente, después de 1945, arrastrando en esa lógica suicida a sus principales aliados europeos, pero también a la Unión Soviética (Rusia), China, India, y a otros actores de menor dimensión territorial o protagonismo internacional, ubicados en Asia, Medio Oriente y África.
Al respecto, el líder histórico de la Revolución cubana esbozó que “se inició la Guerra Fría y la fabricación de miles de armas termonucleares, cada vez más destructivas y precisas, capaces de aniquilar varias veces la población del planeta. El enfrentamiento nuclear sin embargo continuó; las armas se hicieron cada vez más precisas y destructivas. Rusia no se resigna al mundo unipolar que pretende imponer Washington. Otras naciones como China, India y Brasil emergen con inusitada fuerza económica. Por primera vez, la especie humana en un mundo globalizado y repleto de contradicciones ha creado la capacidad de destruirse a sí misma"vi
El pensamiento de Fidel coincide con el de V. I. Lenin, cuando este último legó a la teoría marxista, a principios del siglo XX, ya en la época del imperialismo,vii que “el militarismo es el resultado del capitalismo. Es en sus dos formas, una manifestación vital” del capitalismo: como fuerza militar utilizada por los Estados capitalistas en sus choques externos y como instrumento en manos de las clases dominantes.viii
Fidel, en la segunda década del siglo XXI, explicó a un grupo de periodistas que “el imperialismo y sus aliados han convertido la industria militar en el sector más próspero y privilegiado de su economía. Cada día se publica alguna noticia sobre los más increíbles artefactos para destruir y matar; se elaboran códigos para su empleo; los derechos de la persona, elaborados durante siglos, han sido barridos. Matar y destruir, sin límite alguno, es su filosofía. Como es lógico, tal actitud provoca la reacción de los países adversarios con suficiente desarrollo técnico y científico para fabricar las armas capaces de contrarrestar, e incluso superar tales armas.ix
Para Fidel, “cuando las supuestas amenazas del comunismo han desaparecido y no quedan ya pretextos para guerras frías, carreras armamentistas y gastos militares, ¿qué es lo que impide dedicar de inmediato esos recursos a promover el desarrollo del Tercer Mundo y combatir la amenaza de destrucción ecológica del planeta?x
Todo lo que significó de negativo la desintegración de la URSS y del campo socialista, para la causa de la paz y el desarme nuclear quedó expuesto por Fidel de la manera siguiente: “(…) Al socialismo había que perfeccionarlo, no destruirlo, los únicos que salieron gananciosos con la destrucción del socialismo fueron los países imperialistas. (…) Creo que sí había que luchar por la paz, habría que luchar por el desarme, y pienso que un mundo más sabio habría luchado por alcanzar a través de negociaciones lo que pudo conseguirse sin la disolución y sin la desintegración de la Unión Soviética. (…)
Digo que se habría podido concebir la paz; pero, bueno, hubo una competencia entre Estados Unidos y la Unión Soviética en la carrera armamentista. Y todo el mundo conoce hoy que la estrategia de Reagan fue la estrategia de arruinar a la Unión Soviética, imponiéndole una carrera armamentista que iba más allá de sus posibilidades económicas.
No solo se equivocaron los dirigentes soviéticos, se equivocaron los dirigentes mundiales, porque no fueron capaces de luchar por una paz verdadera sin desintegrar países enteros, cuyas consecuencias no se sabe todavía cuáles serán”. xi Como derivaciones de esos hechos, en las últimas décadas, un nuevo periodo de desequilibrio estratégico-militar y de guerras imperialistas, conducidas por los Estados Unidos, azotaron la estabilidad, el orden y la paz internacional, impidiendo así el desarme nuclear.
A continuación expondré, en forma de breves mensajes, algunas de las principales ideas o frases contenidas en los discursos y las reflexiones en las que Fidel ha manifestado sus criterios vinculados al fenómeno de las armas nucleares, y la consecuente lucha que debemos librar por la paz y el desarme nuclear:
Ningún país grande o pequeño tiene el derecho a poseer armas nucleares.
La existencia de las armas nucleares es uno de los más graves peligros que amenazan la existencia de nuestra especie.
No cometeré la ingenuidad de asignar a Rusia o a China la responsabilidad por el desarrollo de este tipo de armas, después de la monstruosa matanza de Hiroshima y Nagasaki, ordenada por Truman, tras la muerte de Roosevelt.
La destrucción es la única garantía de que las armas nucleares no puedan usarse, por los estados ni por nadie.
La única solución es el desarme general y completo bajo estricta verificación internacional.
Para sobrevivir, es imprescindible un salto en la conciencia de la humanidad.
El nuevo tratado START, suscrito en Praga en el mes de abril del 2010, entre las mayores potencias nucleares, no implica más que ilusiones, con relación al problema que amenaza a la humanidad.
Las soluciones acordadas de forma multilateral constituyen el único método viable de abordar los asuntos relacionados con el desarme y la seguridad internacional.
Alrededor de 25 000 armas nucleares en manos de fuerzas aliadas o antagónicas dispuestas a defender el orden cambiante, por interés o por necesidad, reducen virtualmente a cero los derechos de miles de millones de personas.
El "invierno nuclear", inconciliable con la supervivencia humana, sería la consecuencia del empleo de un reducido porcentaje de las armas nucleares acumuladas por las potencias que las poseen.
Israel, que con la ayuda y la cooperación de Estados Unidos fabricó el armamento nuclear sin informar ni rendir cuenta a nadie, hoy sin reconocer la posesión de estas armas, dispone de cientos de ellas. Para impedir el desarrollo de las investigaciones en países árabes vecinos atacó y destruyó los reactores de Iraq y de Siria. Ha declarado a su vez el propósito de atacar y destruir los centros de producción de combustible nuclear de Irán.
A fin de impedir la proliferación nuclear, Israel puede acumular cientos de ojivas nucleares mientras Irán no puede producir uranio enriquecido al 20 %.
Gracias a la posesión de las armas de destrucción masiva es que Israel ha podido desempeñar su papel como instrumento del imperialismo y el colonialismo en esa región del Medio Oriente.
Crece igualmente la tensión en torno a Rusia, país de incuestionable capacidad de respuesta, amenazada por un supuesto escudo nuclear europeo. xii
Mueve a risas la afirmación yanqui de que el escudo nuclear europeo es para proteger también a Rusia de Irán y Corea del Norte. Tan endeble es la posición yanqui en este delicado asunto, que su aliado Israel ni siquiera se toma la molestia de garantizar consultas previas sobre medidas que puedan desatar la guerra.
Es realmente inusitado observar una nación (se refiere a Estados Unidos) tan poderosa tecnológicamente y un gobierno tan huérfano a la vez de ideas y valores morales.
En estas reflexiones encontramos una guía para la acción concertada en el ámbito político-diplomático, con el propósito de sensibilizar a amplios y diversos sectores sociales sobre la necesidad de lograr el desarme nuclear. En cada pensamiento hay un motivo de rigor para comenzar un dinámico proceso de negociaciones internacionales que interrumpa la peligrosa ruta que nos conduce inexorablemente al desastre nuclear, el que también podría ocurrir no necesariamente por el desencadenamiento de un conflicto violento entre estados poseedores de estos tipos de armas.
Del permanente optimismo de las ideas de Fidel y su inquebrantable fe en el progreso del hombre, que es capaz de conducirse por el conocimiento y menos por los instintos, se afirma, sin dogmatismo, que la guerra no es una calamidad natural, como un huracán, una sequia, una plaga. La guerra no es un acto de Dios. La guerra es una enfermedad social engendrada por las sociedades explotadoras y desplegadas a su máxima expresión en la época histórica de la barbarie imperialista. La guerra la hacen los hombres y por consiguiente los hombres la pueden evitar. La hacen los hombres y ellos la pueden eliminar, si cesan los egoísmos, si cesan los hegemonismos, si cesan la insensibilidad, la irresponsabilidad y el engaño, como razonó Fidel hace 21 años en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Rio de Janeiro.xiii
Sin embargo, “mientras los polos se derriten velozmente, el nivel de los mares sube por el cambio climático, inundando grandes áreas en unas pocas decenas de años, todo lo cual supone que no habrá guerras, (incluyendo la nuclear) y las sofisticadas armas que se están produciendo a ritmo acelerado no se usarán nunca. ¿Quién los entiende?”xiv Evidentemente a los hombres, en el curso de una de las crisis sistémica y multidimensional de las más graves que haya conocido el sistema capitalista. “Nuestra época que se caracteriza por el avance acelerado de la ciencia y la tecnología. Estemos o no conscientes de ello, es lo que determina el futuro de la humanidad, se trata de una etapa enteramente nueva. La lucha real de nuestra especie por su propia supervivencia en todos los rincones del mundo globalizado”.xv
En resumen, el pensamiento político de Fidel es una fuente que nos ilumina para luchar de forma consecuente por el desarme nuclear, sabiendo que no significa una campaña o una retórica coyuntural, porque es desafiar poderosas fuerzas e intereses que desprecian a la humanidad en su conjunto e impiden la construcción de un equilibrio justo y respetuoso entre las naciones. En las condiciones de una tiranía impuesta al mundo por Estados Unidos y sus poderosos e incondicionales aliados en dos temas: la guerra nuclear y el cambio climáticoxvi, dejar el desarme nuclear para mañana será demasiado tarde. Sería hacer, dijo Fidel, lo que debimos haber hecho hace mucho tiempo.xvii
Muchas gracias.
Leyde E. Rodríguez Hernández. Doctor en Ciencias Históricas. Profesor en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa García”. La Habana, Cuba.
Notas
ii José Martí. Obras Completas , Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. Véase también de Rolando López del Amo, El equilibrio del mundo según José Martí”. http://www.cubarte.cult.cu/periodico/opinion/el-equilibrio-del-mundo-segun-jose-marti/24080.html: 28-01-2013
iii Véase de José Martí. Nuestra América. Edición Crítica. Centro de Estudios Martianos/Casa de las Américas. P. 13.
iv Thomas Kuhn. La estructura de las revoluciones científicas. Fondo de Cultura Económica. Trad. De Agustín Contin, Argentina, 2004. Para Kuhn, un paradigma científico es un conjunto coherente de modelos, conceptos, conocimientos, hipótesis y valores estrechamente vinculados. Hay una revolución científica cuando un marco conceptual (paradigma) es remplazado por otro. El Marxismo es uno de los influyentes y fuertes paradigmas de la Teoría de las Relaciones Internacionales del siglo XX, por su propuesta emancipadora y contra-hegemónica, frente al pensamiento dominante del Liberalismo y el Realismo político en dicha disciplina académica.
v Discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en New York, el 26 de septiembre de 1960. www.cuba.w/gobierno/discurso.
vi Reflexión “Los peligros que nos amenazan”, Periódico Granma, 8 de marzo de 2010, p. 2.
vii Véase sobre el imperialismo de V.I. Lenin, El imperialismo fase superior del capitalismo. Editorial Progreso, Moscú, 1977.
viii V. I. Lenin, “El militarismo belicoso y la táctica antimperialista de la socialdemocracia”, Obras Completas, Segunda Edición, Buenos Aires, Tomo 4, 1968, p. 331; y sobre las primeras armas que revolucionaron el arte militar, véase de Federico Engels, “La táctica de la infantería y sus fundamentos materiales /1700-1870” en: Anti-Dührin, Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo, 1961, p. 409.
ix Entrevista ofrecida por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz a la prensa nacional después de ejercer su derecho al voto por los candidatos a diputados a la Asamblea Nacional de Cuba, el 3 de febrero de 2013. Periódico Granma, 12 de febrero de 2013, p. 4.
x Discurso pronunciado en Rio de Janeiro por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, el 12 de junio de 1992. Periódico Granma, 27 de enero de 2012, p. 7.
xi Discurso en la clausura de V Fórum de Ciencia y Técnica, Periódico Granma, 21 de diciembre de 1995. p. 5
xii Sobre esta problemática, véase de Leyde E. Rodríguez Hernández, “La Defensa antimisil de los Estados Unidos. Editorial Publibook, París, 2010.
xiii Discurso pronunciado en Rio de Janeiro por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo. Ibídem.
xiv Intervención del Líder Histórico de la Revolución cubana, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz durante la Sesión de constitución de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Periódico Granma, 25 de febrero de 2013.
xv Reflexiones del compañero Fidel: “Lo que Obama conoce”. Periódico Granma, 28 de abril de 2012, p. 2.
xvi Véase en reflexiones del compañero Fidel: “La marcha hacia el abismo”. Periódico Granma, 6 de enero de 2012, p. 2
xvii Discurso pronunciado en Rio de Janeiro por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo. Ibídem.
El humanismo revolucionario del Che
Xosé Lois García
Rebelión
No es difícil entrar en una buena parte de los componentes humanistas de Ernesto Che Guevara, desde una óptica revolucionaria que él aplicó en su vida como militante marxista. Se tiene hablado y escrito mucho sobre el humanismo del Che, partiendo de ciertas fases de su vida revolucionaria en Cuba. Con cierta brevedad quisiera retomar dos puntos vitales en la vida del Che. Uno, el de su niñez y el otro el de su juventud. Para comprender mejor como se ha gestado o generado su humanismo debemos concurrir a lo que nos revela Pierre Kalfon, en su libro: “Ernesto Guevara, una leyenda de nuestro siglo”. Con el fin de ordenar bien la orientación inicial del humanismo del Che permítanme leer el siguiente texto de Kalfon, que dice: “La guerra civil española (1936-1939) afectó aún más a los Guevara y su progenie. En primer lugar porque el cuñado de Celia, el poeta comunista y algo dandy Cayetano Córdova Iturburu, participó en ella valerosamente más de un año, como enviado especial de “Crítica”, el único diario antifranquista de Buenos Aires; todos los demás eran partidarios de Franco. Luego porque su mujer, Carmen de la Serna, comunista como él, decidió, justificándose en la tos ferina de uno de sus hijos, ir con sus dos retoños a reunirse en Alta Gracia con su hermana menor Celia. Finalmente, porque numerosos hijos de republicanos españoles, exiliados en Córdoba y en su región, serán algunos de los mejores amigos de infancia y adolescencia del joven Ernesto”.
Este texto nos revela que el Che, de niño, vive en el seno de una familia que tiene una coyuntura ideológica de izquierdas que debate y discute varios temas, sobre todo, aquellos de tipo existencial que son los que más impactan a un niño y, al mismo tiempo, se codificaron en su memoria. Sabemos que los Guevara, en su afiliación de izquierdas, dieron cobijo en su casa a numerosos exiliados españoles que, sin duda, hablaron de las turbulencias que una guerra civil acarrea. Allí se hablaba de los buenos (los vencidos, el pueblo) y de los malos (los vencedores fascistas). En esta particular situación el Che fue digiriendo ese dualismo del bueno y del malo; del vencedor y del vencido. Y, necesariamente, su mente estaba con los vencidos para que algún día fueran vencedores. Y cuando escoge su carrera de médico, lo hace en su subconsciente pensando en ayudar al ser humano. He aquí su humanismo inicial.
El segundo punto del humanismo del Che, el de su juventud, uno de los más sólidos, es cuando realiza el famoso viaje por todo el Continente americano, 1952. Son fascinantes los apuntes o crónicas de viaje que el Che nos ha dejado en sus escritos. Más allá de las peripecias del viaje está el encuentro con los pobres, con la miseria, en definitiva: con el vencido. El Che va acumulando la experiencia de la derrota de América. En sus apuntes habla de las causas del subdesarrollo y de la explotación del hombre por el hombre y de los estados sumisos al imperialismo. Sobre este viaje, el Che habló en La Habana el 19 de agosto de 1960, enfatizando lo siguiente: “Y por las condiciones en que viajé, primero como estudiante y después como médico, empecé a entrar en estrecho contacto con la miseria, con el hambre, con las enfermedades, con la incapacidad de curar a un hijo por falta de medios, con el embrutecimiento que provocan el hambre y el castigo continuo. (...) Y empecé a ver que había cosas que, en aquel momento, me parecieron casi tan importantes como ser un investigador famoso o como hacer algún aporte substancial a la ciencia médica: y era ayudar a esa gente”. Aquí vemos que el humanismo en el adolescente Guevara, además de tener cuerpo también tiene alma. El in situ de conectar ocularmente y auditivamente, nace en él un humanismo que será un referente sin limitaciones. Toda esa situación sangrante le lleva a estar ya no del lado de los hambrientos y de los leprosos sino estar con ellos y luchar por ellos. Y este humanismo le lleva a una profunda reflexión de cambiar las reglas de juego; de cambiar el mundo y a tomar una drástica y peligrosa decisión: luchar con todas las armas a su alcance para derrotar a las clases dominantes y liberar a las clases dominadas, devolviéndoles la dignidad que les ha sido arrebatada. Sobre estos términos, el Che era así de transparente: “Es decir, para conquistar algo tenemos que quitárselo a alguien, y es bueno hablar claro y no esconderse detrás de conceptos que puedan mal interpretarse”. Con esta decisión estamos ante una de las fases más decisivas y determinantes del humanismo revolucionario del Che, que ya en la práctica de la Revolución cubana, ese humanismo lo aplicó y lo dimensionó.
Hay un párrafo en su libro: “La Guerra de Guerrillas” que puede que a todos nos impresione, al manifestar: “Un herido debe ser sagrado, curársele lo mejor posible”. Da la sensación que este nuevo humanismo nos lleva a aquel otro humanismo: “Si te dan en una mejilla vuelve la otra”. No, el nuevo humanismo que practica el Che es este: “Si te golpean golpea tú más”. El ejemplo de la mejilla, tan mistificado como dormidera del oprimido pertenece ya a un humanismo que más que trasnochado ya no nos sirve ni como metáfora. El nuevo humanismo revolucionario que el Che a esgrimido fija una reveladora metodología en la cual se esclarece ese dualismo en lucha perpetua y cruel entre el opresor y el oprimido. El Che supo ejemplarizar el método, la estrategia y, sobre todo, los valores del oprimido para erigirlo como el hombre nuevo; como el hombre rupturista con el viejo sistema de opresión. La superación de las contradicciones en la lucha de clases las abordó de una forma integral y pragmática. El indicativo, en este apartado, era luchar por la conquista de nuevas relaciones de conducta, desechando lo viejo y lo parasitario, con el fin de perfeccionar un ser humano integral. Y cuando hablamos del ser humano integral estamos pensando en aquellas palabras suyas, tan resolutivas, sobre el papel de la mujer en los frentes guerrilleros. De la mujer que era tratada como desecho en el mundo capitalista y en el campo religioso. Para ser mujer beligerante, activa y dueña de si misma e integrada en el nuevo modelo revolucionario en pié de igualdad con el hombre, había que integrarla con los mismos derechos y con los mismos deberes alejada de frustrantes marginaciones. De aquí surge el ser humano integral y libre de preconceptos y de tabúes.
Pero el hombre integral no nace, se le hace. Pero el Che conocía muy bien el proceso histórico de los conflictos sociales, sus evoluciones y, sobre todo, la trascendencia de cambiar la historia por medio de procesos revolucionarios. Marx decía: “El mundo no hay que interpretarlo sino cambiarlo”. El humanismo del Che tiene aquí su mayor incidencia, el marxismo como ideología de cambio; como motor capaz de determinar el presente y el futuro de los pueblos oprimidos. El humanismo del Che es revolucionario por que es científico, y capaz de contrastar, verificar y determinar los procesos sociales y económicos en que se encuentra una sociedad determinada en que se le debe buscar sus verdades y sus contradicciones.
“La verdad es siempre revolucionaria”, decía Gramsci. Y el Che comentaba: “Hay verdades tan evidentes, tan incorporadas al conocimiento de los pueblos que ya es inútil discutirlas. Se debe ser ‘marxista’ con la misma naturalidad con que se es ‘newtoniano’ en física, o ‘pasteuriano’ en biología, considerando que si nuevos hechos determinan nuevos conceptos, no se quitará nunca su parte de verdad a aquellos otros que hayan pasado. (...) Es por ello que reconocemos las verdades esenciales del marxismo como incorporadas al acervo cultural y científico de los pueblos y lo tomamos con la naturalidad que nos da algo que ya no necesita discusión”.
Dicho esto, el humanismo revolucionario del Che bebe de una de las fuentes científicas e ideológicas de Marx que no tienen parangón en la sociedad capitalista, donde la opresión del hombre por el hombre se manifiesta de muy diversos niveles y actitudes. La ideología marxista, científicamente, está enmarcada en un mundo de relaciones nuevas e insurgentes contra el sistema capitalista, a las cuales se han incorporado los oprimidos. Es en este parámetro, donde el Che es pragmático en su humanismo revolucionario, al señalar: “Nosotros, revolucionarios prácticos, iniciando nuestra lucha simplemente cumplíamos leyes previstas por Marx el científico, y por ese camino de rebeldía, al luchar contra la vieja estructura del poder, al apoyarnos en el pueblo para destruir esa estructura y, al tener como base de nuestra lucha la felicidad de ese pueblo”.
¿Así qué las fuentes originarias del humanismo revolucionario del Che estaban sustanciadas en la teoría y en la praxis marxista? Evidentemente que si, porque las leyes científicas que Marx verificó sobre las contradicciones de clase y la lucha de clases ha abierto una gran brecha a favor de la clase proletaria. Pero el humanismo revolucionario del Che converge con otras experiencias humanistas y revolucionarias que se dieron en el contexto de la lucha de liberación social de los pueblos latinoamericanos. El Che Guevara era un lúcido pensador e intelectual que comprendió e interpretó su contemporaneidad a la luz de las relaciones sociales que se dieron en cada contexto socio-político, ya no sólo americano sino del mundo. Y cuando decimos que bebió de Marx debemos ampliar el horizonte para manifestar que otra de sus fuentes de pensamiento fue el humanismo de Martí. En el homenaje del 28 de enero de 1960, al Apóstol de las libertades de Cuba, el Che, dijo: “... Martí había nacido, había sufrido y había muerto en aras del ideal que hoy estamos realizando. Mas aún, Martí fue el mentor directo de nuestra Revolución, el hombre de cuya palabra había que recurrir siempre para dar la interpretación justa de los fenómenos históricos que estamos viviendo”.
La universalidad del humanismo revolucionario del Che también tiene su fuente inspiradora en los ecos patrióticos y revolucionarios de Martí. Digamos que la Revolución cubana se inspiro en el pensamiento revolucionario martiano. Pienso que el mayor intérprete del pensamiento de Martí es Fidel. Si leemos los discursos del Comandante en Jefe, la presencia de Martí es continua e irreprochable, por lo cual la Revolución que el pueblo cubano realizó estaba inspirada, por sus dirigentes, en el ideario de Martí. La devoción práctica que el Che sintió por José Martí, no sólo se manifiesta en sus escritos sino que estos revelan el humanismo martiano que se unifica con el del Che. También las grandes corrientes de pensamiento revolucionario latinoamericanista como el de Bolívar, Roca, Ponce, Mariátegui etc., convergen en el pensamiento revolucionario del Che. Dado que él ha buscado en el contexto espacial los referentes teóricos y prácticos. Así no es raro que encontremos en la dialéctica guevarista significativas referencias de ese humanismo anterior. Desde luego, son buenas las referencias, el rescate de la tradición revolucionaria en todos sus espacios y en todas sus connotaciones. En este aspecto, el Che supo evocar su reencuentro con la praxis de José Martí, de Emiliano Zapata, de Augusto Sandino y de Farabundo Martí y de tantos otros que germinaron con su sangre contundencias revolucionarias que el Che supo ejemplarizar. Y desde esta óptica de referencias, el Che fue un interlocutor y un gran pedestal de ese puente de enlace entre estos pensadores y luchadores latinoamericanos que los interpretó y los hizo suyos desde el historicismo y humanismo marxista.
Uno de los grandes estudiosos del humanismo revolucionario del Che Guevara, como es Michael Lowy, sintetizo su enorme personalidad y sus inacabados proyectos: “El Che no sólo fue un heroico combatiente, sino que además un pensador revolucionario, un precursor de un proyecto político y ético por el cual luchó y murió. La filosofía que le da coerción, color y calor a su empuje ideológico es un profundo y original humanismo revolucionario. Para el Che, el verdadero comunista, el verdadero revolucionario es aquel quien considera los problemas de la humanidad su propio problema personal; aquel que siente profundamente cada vez que un hombre muere en cualquier parte del mundo; y se llena de una gran felicidad cada vez que aparece la bandera de la libertad en cualquier parte del mundo. Su internacionalismo, además de ser un modo de vida, una creencia secular, un imperativo categórico, y un ábide espiritual fue la más original, pura, combativa y concreta expresión de este humanismo revolucionario”.
El rigor ético y el valor filosófico del pensamiento del Che es el vértice de unión de su humanismo y de su práctica revolucionaria. Pese a los que quieren obstruir el camino andado por el guerrillero heroico, no deja de ser un todo en las relaciones teoría y práctica de su conducta comunista. Lo común y lo humano son términos que en el discurso dialéctico del Che, esclarecen la lucha por la dignidad humana. Al Che le gustaba citar esta frase célebre de José Martí: “A un hombre verdadero le debe doler cuando otro es golpeado en la cara”. La gran pregunta que aquí nos hace el Che, es el otro. Nuestro semejante. ¿Qué podemos hacer por el otro en sus precariedades, cuando es ofendido y robada su plus valía y alterada su dignidad? Muchas veces es más necesario reponerle al asalariado más dignidad que pan. Esto lo decía Marx, y también lo enfatizó el Che. En este controvertido paréntesis de la única pretensión de los pobres y humillados es llenar el estómago más que llenar el cerebro con una ideología que lo libere. Por eso que la gran lección que nos ha dejado el Che es el camino humanista y revolucionario como alternativa de su dignificación, como él señaló: “No queda otra alternativa; la revolución socialista o una caricatura de revolución”.
En los tiempos que corren, con la globalización en auge y el monopolio del neoliberalismo que tiene como único o posible discurso ideológico de la alienación trata, con perversas intenciones de integrarnos, al sistema capitalista por medio de constantes amenazas contra la integridad de los pueblos que quieren ser libres. Frente a esto está el legado revolucionario del Che y de tantos otros que en Cuba, en Latinoamérica y en todo el mundo supieron y saben alzar su voz y su enérgica acción contra el avance imperialista.
La expresión más directa del humanismo revolucionario del Che se concreta en el desarrollo de la lucha de liberación del hombre como individuo y en su trascendencia como miembro de un amplio colectivo de explotados. Este valor de la trascendencia revolucionaria esta muy expresada en Marx, en Lenin y en Fidel Castro. Y es la base del humanismo revolucionario.
En el escenario más cruel y neoliberal del mundo actual, surge la pregunta suspicaz y mal intencionada ¿No están las ideas del Che Guevara pasadas de moda? Y el que ha captado bien su dialéctica humanista, su conducta revolucionaria y su enorme aportación a la transformación histórica de la humanidad, que todavía no ha culminado su liberación, dará una respuesta contundente basada en la opresión capitalista y en la liberación socialista. El socialismo y el comunismo son aún proyectos inacabados por existir todavía las contradicciones de la explotación del ser humano; la explotación de una nación por otra. Mientras que el ser humano siga en sus mínimos de conciencia, el humanismo revolucionario será siempre una realidad aplicable y exigible para su liberación. Mientras que a los pueblos se les niegue su dignidad y justicia social la rebeldía y la insumisión tiene que florecer en muchos pueblos como en Chiapas, en Colombia y en tantos otros lugares del mundo. En todos ellos, sin duda, estará floreciendo el fruto y el humanismo revolucionario que el Che ha sembrado con su palabra y con su ejemplo.
Rebelión
No es difícil entrar en una buena parte de los componentes humanistas de Ernesto Che Guevara, desde una óptica revolucionaria que él aplicó en su vida como militante marxista. Se tiene hablado y escrito mucho sobre el humanismo del Che, partiendo de ciertas fases de su vida revolucionaria en Cuba. Con cierta brevedad quisiera retomar dos puntos vitales en la vida del Che. Uno, el de su niñez y el otro el de su juventud. Para comprender mejor como se ha gestado o generado su humanismo debemos concurrir a lo que nos revela Pierre Kalfon, en su libro: “Ernesto Guevara, una leyenda de nuestro siglo”. Con el fin de ordenar bien la orientación inicial del humanismo del Che permítanme leer el siguiente texto de Kalfon, que dice: “La guerra civil española (1936-1939) afectó aún más a los Guevara y su progenie. En primer lugar porque el cuñado de Celia, el poeta comunista y algo dandy Cayetano Córdova Iturburu, participó en ella valerosamente más de un año, como enviado especial de “Crítica”, el único diario antifranquista de Buenos Aires; todos los demás eran partidarios de Franco. Luego porque su mujer, Carmen de la Serna, comunista como él, decidió, justificándose en la tos ferina de uno de sus hijos, ir con sus dos retoños a reunirse en Alta Gracia con su hermana menor Celia. Finalmente, porque numerosos hijos de republicanos españoles, exiliados en Córdoba y en su región, serán algunos de los mejores amigos de infancia y adolescencia del joven Ernesto”.
Este texto nos revela que el Che, de niño, vive en el seno de una familia que tiene una coyuntura ideológica de izquierdas que debate y discute varios temas, sobre todo, aquellos de tipo existencial que son los que más impactan a un niño y, al mismo tiempo, se codificaron en su memoria. Sabemos que los Guevara, en su afiliación de izquierdas, dieron cobijo en su casa a numerosos exiliados españoles que, sin duda, hablaron de las turbulencias que una guerra civil acarrea. Allí se hablaba de los buenos (los vencidos, el pueblo) y de los malos (los vencedores fascistas). En esta particular situación el Che fue digiriendo ese dualismo del bueno y del malo; del vencedor y del vencido. Y, necesariamente, su mente estaba con los vencidos para que algún día fueran vencedores. Y cuando escoge su carrera de médico, lo hace en su subconsciente pensando en ayudar al ser humano. He aquí su humanismo inicial.
El segundo punto del humanismo del Che, el de su juventud, uno de los más sólidos, es cuando realiza el famoso viaje por todo el Continente americano, 1952. Son fascinantes los apuntes o crónicas de viaje que el Che nos ha dejado en sus escritos. Más allá de las peripecias del viaje está el encuentro con los pobres, con la miseria, en definitiva: con el vencido. El Che va acumulando la experiencia de la derrota de América. En sus apuntes habla de las causas del subdesarrollo y de la explotación del hombre por el hombre y de los estados sumisos al imperialismo. Sobre este viaje, el Che habló en La Habana el 19 de agosto de 1960, enfatizando lo siguiente: “Y por las condiciones en que viajé, primero como estudiante y después como médico, empecé a entrar en estrecho contacto con la miseria, con el hambre, con las enfermedades, con la incapacidad de curar a un hijo por falta de medios, con el embrutecimiento que provocan el hambre y el castigo continuo. (...) Y empecé a ver que había cosas que, en aquel momento, me parecieron casi tan importantes como ser un investigador famoso o como hacer algún aporte substancial a la ciencia médica: y era ayudar a esa gente”. Aquí vemos que el humanismo en el adolescente Guevara, además de tener cuerpo también tiene alma. El in situ de conectar ocularmente y auditivamente, nace en él un humanismo que será un referente sin limitaciones. Toda esa situación sangrante le lleva a estar ya no del lado de los hambrientos y de los leprosos sino estar con ellos y luchar por ellos. Y este humanismo le lleva a una profunda reflexión de cambiar las reglas de juego; de cambiar el mundo y a tomar una drástica y peligrosa decisión: luchar con todas las armas a su alcance para derrotar a las clases dominantes y liberar a las clases dominadas, devolviéndoles la dignidad que les ha sido arrebatada. Sobre estos términos, el Che era así de transparente: “Es decir, para conquistar algo tenemos que quitárselo a alguien, y es bueno hablar claro y no esconderse detrás de conceptos que puedan mal interpretarse”. Con esta decisión estamos ante una de las fases más decisivas y determinantes del humanismo revolucionario del Che, que ya en la práctica de la Revolución cubana, ese humanismo lo aplicó y lo dimensionó.
Hay un párrafo en su libro: “La Guerra de Guerrillas” que puede que a todos nos impresione, al manifestar: “Un herido debe ser sagrado, curársele lo mejor posible”. Da la sensación que este nuevo humanismo nos lleva a aquel otro humanismo: “Si te dan en una mejilla vuelve la otra”. No, el nuevo humanismo que practica el Che es este: “Si te golpean golpea tú más”. El ejemplo de la mejilla, tan mistificado como dormidera del oprimido pertenece ya a un humanismo que más que trasnochado ya no nos sirve ni como metáfora. El nuevo humanismo revolucionario que el Che a esgrimido fija una reveladora metodología en la cual se esclarece ese dualismo en lucha perpetua y cruel entre el opresor y el oprimido. El Che supo ejemplarizar el método, la estrategia y, sobre todo, los valores del oprimido para erigirlo como el hombre nuevo; como el hombre rupturista con el viejo sistema de opresión. La superación de las contradicciones en la lucha de clases las abordó de una forma integral y pragmática. El indicativo, en este apartado, era luchar por la conquista de nuevas relaciones de conducta, desechando lo viejo y lo parasitario, con el fin de perfeccionar un ser humano integral. Y cuando hablamos del ser humano integral estamos pensando en aquellas palabras suyas, tan resolutivas, sobre el papel de la mujer en los frentes guerrilleros. De la mujer que era tratada como desecho en el mundo capitalista y en el campo religioso. Para ser mujer beligerante, activa y dueña de si misma e integrada en el nuevo modelo revolucionario en pié de igualdad con el hombre, había que integrarla con los mismos derechos y con los mismos deberes alejada de frustrantes marginaciones. De aquí surge el ser humano integral y libre de preconceptos y de tabúes.
Pero el hombre integral no nace, se le hace. Pero el Che conocía muy bien el proceso histórico de los conflictos sociales, sus evoluciones y, sobre todo, la trascendencia de cambiar la historia por medio de procesos revolucionarios. Marx decía: “El mundo no hay que interpretarlo sino cambiarlo”. El humanismo del Che tiene aquí su mayor incidencia, el marxismo como ideología de cambio; como motor capaz de determinar el presente y el futuro de los pueblos oprimidos. El humanismo del Che es revolucionario por que es científico, y capaz de contrastar, verificar y determinar los procesos sociales y económicos en que se encuentra una sociedad determinada en que se le debe buscar sus verdades y sus contradicciones.
“La verdad es siempre revolucionaria”, decía Gramsci. Y el Che comentaba: “Hay verdades tan evidentes, tan incorporadas al conocimiento de los pueblos que ya es inútil discutirlas. Se debe ser ‘marxista’ con la misma naturalidad con que se es ‘newtoniano’ en física, o ‘pasteuriano’ en biología, considerando que si nuevos hechos determinan nuevos conceptos, no se quitará nunca su parte de verdad a aquellos otros que hayan pasado. (...) Es por ello que reconocemos las verdades esenciales del marxismo como incorporadas al acervo cultural y científico de los pueblos y lo tomamos con la naturalidad que nos da algo que ya no necesita discusión”.
Dicho esto, el humanismo revolucionario del Che bebe de una de las fuentes científicas e ideológicas de Marx que no tienen parangón en la sociedad capitalista, donde la opresión del hombre por el hombre se manifiesta de muy diversos niveles y actitudes. La ideología marxista, científicamente, está enmarcada en un mundo de relaciones nuevas e insurgentes contra el sistema capitalista, a las cuales se han incorporado los oprimidos. Es en este parámetro, donde el Che es pragmático en su humanismo revolucionario, al señalar: “Nosotros, revolucionarios prácticos, iniciando nuestra lucha simplemente cumplíamos leyes previstas por Marx el científico, y por ese camino de rebeldía, al luchar contra la vieja estructura del poder, al apoyarnos en el pueblo para destruir esa estructura y, al tener como base de nuestra lucha la felicidad de ese pueblo”.
¿Así qué las fuentes originarias del humanismo revolucionario del Che estaban sustanciadas en la teoría y en la praxis marxista? Evidentemente que si, porque las leyes científicas que Marx verificó sobre las contradicciones de clase y la lucha de clases ha abierto una gran brecha a favor de la clase proletaria. Pero el humanismo revolucionario del Che converge con otras experiencias humanistas y revolucionarias que se dieron en el contexto de la lucha de liberación social de los pueblos latinoamericanos. El Che Guevara era un lúcido pensador e intelectual que comprendió e interpretó su contemporaneidad a la luz de las relaciones sociales que se dieron en cada contexto socio-político, ya no sólo americano sino del mundo. Y cuando decimos que bebió de Marx debemos ampliar el horizonte para manifestar que otra de sus fuentes de pensamiento fue el humanismo de Martí. En el homenaje del 28 de enero de 1960, al Apóstol de las libertades de Cuba, el Che, dijo: “... Martí había nacido, había sufrido y había muerto en aras del ideal que hoy estamos realizando. Mas aún, Martí fue el mentor directo de nuestra Revolución, el hombre de cuya palabra había que recurrir siempre para dar la interpretación justa de los fenómenos históricos que estamos viviendo”.
La universalidad del humanismo revolucionario del Che también tiene su fuente inspiradora en los ecos patrióticos y revolucionarios de Martí. Digamos que la Revolución cubana se inspiro en el pensamiento revolucionario martiano. Pienso que el mayor intérprete del pensamiento de Martí es Fidel. Si leemos los discursos del Comandante en Jefe, la presencia de Martí es continua e irreprochable, por lo cual la Revolución que el pueblo cubano realizó estaba inspirada, por sus dirigentes, en el ideario de Martí. La devoción práctica que el Che sintió por José Martí, no sólo se manifiesta en sus escritos sino que estos revelan el humanismo martiano que se unifica con el del Che. También las grandes corrientes de pensamiento revolucionario latinoamericanista como el de Bolívar, Roca, Ponce, Mariátegui etc., convergen en el pensamiento revolucionario del Che. Dado que él ha buscado en el contexto espacial los referentes teóricos y prácticos. Así no es raro que encontremos en la dialéctica guevarista significativas referencias de ese humanismo anterior. Desde luego, son buenas las referencias, el rescate de la tradición revolucionaria en todos sus espacios y en todas sus connotaciones. En este aspecto, el Che supo evocar su reencuentro con la praxis de José Martí, de Emiliano Zapata, de Augusto Sandino y de Farabundo Martí y de tantos otros que germinaron con su sangre contundencias revolucionarias que el Che supo ejemplarizar. Y desde esta óptica de referencias, el Che fue un interlocutor y un gran pedestal de ese puente de enlace entre estos pensadores y luchadores latinoamericanos que los interpretó y los hizo suyos desde el historicismo y humanismo marxista.
Uno de los grandes estudiosos del humanismo revolucionario del Che Guevara, como es Michael Lowy, sintetizo su enorme personalidad y sus inacabados proyectos: “El Che no sólo fue un heroico combatiente, sino que además un pensador revolucionario, un precursor de un proyecto político y ético por el cual luchó y murió. La filosofía que le da coerción, color y calor a su empuje ideológico es un profundo y original humanismo revolucionario. Para el Che, el verdadero comunista, el verdadero revolucionario es aquel quien considera los problemas de la humanidad su propio problema personal; aquel que siente profundamente cada vez que un hombre muere en cualquier parte del mundo; y se llena de una gran felicidad cada vez que aparece la bandera de la libertad en cualquier parte del mundo. Su internacionalismo, además de ser un modo de vida, una creencia secular, un imperativo categórico, y un ábide espiritual fue la más original, pura, combativa y concreta expresión de este humanismo revolucionario”.
El rigor ético y el valor filosófico del pensamiento del Che es el vértice de unión de su humanismo y de su práctica revolucionaria. Pese a los que quieren obstruir el camino andado por el guerrillero heroico, no deja de ser un todo en las relaciones teoría y práctica de su conducta comunista. Lo común y lo humano son términos que en el discurso dialéctico del Che, esclarecen la lucha por la dignidad humana. Al Che le gustaba citar esta frase célebre de José Martí: “A un hombre verdadero le debe doler cuando otro es golpeado en la cara”. La gran pregunta que aquí nos hace el Che, es el otro. Nuestro semejante. ¿Qué podemos hacer por el otro en sus precariedades, cuando es ofendido y robada su plus valía y alterada su dignidad? Muchas veces es más necesario reponerle al asalariado más dignidad que pan. Esto lo decía Marx, y también lo enfatizó el Che. En este controvertido paréntesis de la única pretensión de los pobres y humillados es llenar el estómago más que llenar el cerebro con una ideología que lo libere. Por eso que la gran lección que nos ha dejado el Che es el camino humanista y revolucionario como alternativa de su dignificación, como él señaló: “No queda otra alternativa; la revolución socialista o una caricatura de revolución”.
En los tiempos que corren, con la globalización en auge y el monopolio del neoliberalismo que tiene como único o posible discurso ideológico de la alienación trata, con perversas intenciones de integrarnos, al sistema capitalista por medio de constantes amenazas contra la integridad de los pueblos que quieren ser libres. Frente a esto está el legado revolucionario del Che y de tantos otros que en Cuba, en Latinoamérica y en todo el mundo supieron y saben alzar su voz y su enérgica acción contra el avance imperialista.
La expresión más directa del humanismo revolucionario del Che se concreta en el desarrollo de la lucha de liberación del hombre como individuo y en su trascendencia como miembro de un amplio colectivo de explotados. Este valor de la trascendencia revolucionaria esta muy expresada en Marx, en Lenin y en Fidel Castro. Y es la base del humanismo revolucionario.
En el escenario más cruel y neoliberal del mundo actual, surge la pregunta suspicaz y mal intencionada ¿No están las ideas del Che Guevara pasadas de moda? Y el que ha captado bien su dialéctica humanista, su conducta revolucionaria y su enorme aportación a la transformación histórica de la humanidad, que todavía no ha culminado su liberación, dará una respuesta contundente basada en la opresión capitalista y en la liberación socialista. El socialismo y el comunismo son aún proyectos inacabados por existir todavía las contradicciones de la explotación del ser humano; la explotación de una nación por otra. Mientras que el ser humano siga en sus mínimos de conciencia, el humanismo revolucionario será siempre una realidad aplicable y exigible para su liberación. Mientras que a los pueblos se les niegue su dignidad y justicia social la rebeldía y la insumisión tiene que florecer en muchos pueblos como en Chiapas, en Colombia y en tantos otros lugares del mundo. En todos ellos, sin duda, estará floreciendo el fruto y el humanismo revolucionario que el Che ha sembrado con su palabra y con su ejemplo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



























